Cochabamba tuvo mastodontes y cocodrilos hace millones de años

Por: Monica Briançon Messinger

Los cocodrilos habitaron tierras cochabambinas hace millones de años, cuando éstas eran planas y similares a las del Amazonas, con un clima cálido y húmedo, exento de cordilleras. Los fósiles, encontrados en muchos sitios, dan prueba de su presencia.

El director del Museo de Historia Natural Alcide D’Orbigny, Ricardo Céspedes Paz, revela que se ha efectuado un gran descubrimiento de importancia mundial, de un cocodrilo que habitaba la zona entre Toro Toro y Cochabamba, hace 65 millones de años.

Cabeza fosilizada de cocodrilo que forma parte del reservorio del Museo de Historia Natural Alcide D'Orbigny
Cabeza fosilizada de cocodrilo del Museo de Historia Natural Alcide D’Orbigny

Por otro lado, informa, de manera exclusiva a VALOR AGREGADO, el descubrimiento de huesos de mastodontes que habitaron en lo que hoy es la provincia de Sacaba.

“Hemos descubierto hace poco varios huesos de mastodontes, es el primer hallazgo en Cochabamba. Antes se encontró un húmero en el kilómetro 1 de la carretera hacia Santa Cruz, luego hemos encontrado un fémur y un molar de un Cuvieronius tarijensis, o mastodonte, que ha vivido hace unos 40 a 60 mil años en Sacaba”. Los fósiles están limpios y serán exhibidos en el museo, una vez que la cuarentena y la pandemia pasen.

Ricardo CÉSPEDES PAZ, Director museo d’orbigny
Fémur de mastodonte fosilizado, hallado en Sacaba, Cochabamba.
Un fémur del Cuvieronius tarijensis, o mastodonte, es mostrado por el director del Museo Alcide D’Orbigny

Repositorio de fósiles

Cientos de fósiles forman parte del repositorio del Museo de Historia Natural Alcide D’Orbigny, situado en el barrio de la Recoleta de Cochabamba.

Es muy interesante estar frente a algo tan antiguo y notar el parecido con las especies actuales, aunque es importante reconocer que cocodrilos, lagartos y caimanes, hoy en día, son fósiles vivientes que apenas han cambiado con el paso de los milenios.

Entre los dedos del director del museo está la cabeza de un cocodrilo y entre algodones el fósil de una rana.

Algo similar ocurre con las ranas, que cuando las comparas con los fósiles que hay en el museo notas que son pocos los cambios que han tenido.

Y son precisamente las ranas las estrellas del museo. Especialmente un par de ellas, las famosas Romeo y Julieta que trascendieron las fronteras de Bolivia, transformándose en un ícono mundial para la salvación y preservación de las especies en peligro de extinción.

Ranas mundialmente famosas

La rana Romeo, era, hace diez años el único espécimen Telmatobius Yuracaré que quedaba en estas tierras. Los investigadores del museo contemplaban apenados su posible lenta extinción. Sin embargo en una misión sin precedentes un equipo de biólogos, a la cabeza de Teresa Camacho Badani, salió expedición a los bosques nublados cochabambinos, en la zona de Tablas Monte.

Allí encontraron una Julieta para Romeo. Hace más de un año la pareja tuvo su primera cita romántica, pero aún no se ha producido el resultado esperado: la procreación de la especie.

Las ranas estuvieron viviendo juntos en las peceras especiales construidas para darles un hogar, sin embargo desde hace poco, los biólogos están siguiendo los consejos que han llegado desde Australia, y han decidido separa a la pareja para ver, de acuerdo a lo que informa el director general del museo, Ricardo Céspedes, si alejados pueden “enamorarse”.

Respecto a las estrellas del museo, el director abunda en más datos, y señala que “el hallazgo de enclaves de la misma especie nos sirve para ver cómo está su historia natural y  su modo de vida. Cuando se tiene un solo ejemplar no se sabe cómo se reproducen, cuándo cantan, qué comen así como otros detalles. Ahora recién estamos viendo su comportamiento real porque Julieta viene de un sitio natural. Así hemos entendido que machos y hembras no viven juntos, en un ambiente natural, y por eso los separamos. Queremos optar por el amor a la distancia.

Romeo y Julieta tienen una nueva casa que compartirán con otros ejemplares que están críticamente amenazados como las ranitas de cristal que son terrestres y están amenazadas en los bosques nublados cochabambinos. Gracias a un proyecto de ENDE han logrado traer ejemplares al museo y ahora están buscando puedan reproducirse.

Peceras especialmente acondicionadas para el proyecto de las ranas

“Tenemos otras ranas que están en peligro e irán allí, son terrestres y buscamos un repoblamiento de las zonas. Un caso exitoso es el de las ranas del Titicaca ahora estamos buscando un lugar donde nadie las extermine”, refiere Céspedes.

Este nuevo container ha sido pintado, por fuera, por el famoso Puriskiri, quien ha logrado plasmar a la pareja de las famosas ranas en el frontis de los containers en dos grandes murales.

El Puriskiri exhibiendo su más reciente creación: un mural con la rana Romeo

La dirección del museo espera que cuando se reanuden las visitas, quienes asistan al lugar puedan tomarse fotos con los murales y así se apropien de uno de los proyectos más importantes no sólo del museo sino de una rana desconocida hace 20 años y que hoy tiene un papel trascendental en la conservación.

Proyecto osos

Los investigadores asociados al museo han investigado la presencia de osos jukumaris en Cochabamba porque en el departamento “del frente”, en Sucre había osos.

«Se supone que los plantígrados – manifiesta Céspedes – no se quedan sólo en ese lado sino que traspasaron la frontera, yendo de un lado al otro, por tanto se hizo una investigación al sur de Aiquile y se sabe que hay osos en esa zona».

Presente y futuro

El museo, en la sección de difusión y comunicación institucional, presenta las exhibiciones permanentes y además de ellas efectúa programas de concientización mediante exposiciones, como la de los peces, o los murciélagos cuyo objetivo es concientizar para que las personas cuiden al medio ambiente.

«Que entiendan, mediante lo que les enseñamos de la vida natural, que por ejemplo la araña que se entra a tu casa no es para picarte y que fácilmente la puedes llevar al jardín», remarca el director del Museo D’Orbigny, agrega que el museo es para todos, siendo ése el lema de la UNESCO, y es la idea que se pregona e intenta afianzar en Cochabamba.

Durante la cuarentena el Museo no ha dejado de funcionar y, además de investigar sobre los hábitos de vida de las ranas, también se hicieron cambios en el sistema eléctrico y la iluminación ha pasado a la tecnología LED.

A futuro se acaricia el proyecto del repoblamiento de la chinchilla boliviana, que también se creía extinta y de la cual se han encontrado algunos ejemplares en la Reserva Nacional Abaroa.

El siguiente paso es investigar a los ejemplares que se han encontrado y para ello verán si es posible colocarles collares o cámaras trampa para, una vez efectuada la tarea, se pueda conocer su comportamiento, se aprenderá de ella, se podrá saber sus hábitos de vida, hacer un rastrillaje y saber cómo, después de una investigación cómo se puede repoblar ciertas zonas en el país con chinchillas.

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