¿Conoces la importancia de 1 árbol?

¿Alguna vez te has detenido a pensar cuál es la importancia verdadera y real de los árboles? ¿Y de un solo árbol? Es mucho más importante de lo que te imaginas.

Buscando material para realizar este artículo leí en la página de la BBC  que el científico David Nowak -quien lleva estudiando cerca de 20 años el impacto e importancia de los árboles en entornos urbanos  y trabaja con el Servicio Forestal de Estados Unidos en Siracusa, en el estado de Nueva York -desarrolló una aplicación denominada iTree, que ya está siendo usada por la organización Treeconomics, que estima el valor de los árboles en zonas urbanas.

Un gran ejemplo ha sido el aporte de un árbol de plátano ubicado  justo en medio Londres, en la  céntrica plaza Berkeley Square, cuyos servicios se pueden estimar en más de US$900.000 en términos de combate a la contaminación y disminución de la temperatura.

Un solo árbol…. Y esto ya es algo cuantificable y evidentemente medible.

En paralelo, aunque con más desazón la información acerca del proceso de desforestación en  el pulmón del planeta, vale decir el Amazonas,  indica que  se ha deforestado en torno  al  20% de su superficie  —casi un millón de kilómetros cuadrados— y  se verifica un calentamiento de 1oC en los últimos 60 años.

La deforestación, la emisión de gases tóxicos y el efecto invernadero son un coctel mortal que literalmente está acabando con ecosistemas terrestres y marinos y exterminando especies del mundo animal y vegetal. Todos los sabemos, aunque esta información se ha “normalizado” de tal forma que la preocupación no necesariamente moviliza.

La consultora española Statista publicó los resultados de una encuesta en España en julio de 2020 y por orden de preocupación,  El Medio Ambiente ocupaba el tercer lugar.

Por otra parte, un Estudio de la Unión Europea a través del Eurobarómetro determinó que el 94 % de los ciudadanos de todos los Estados miembros de la Unión  Europea consideran que la protección del medio ambiente es importante para ellos.

Además, el 91 % de los ciudadanos afirma que el cambio climático es un problema grave en la Unión. Según el 83 % de los encuestados, es necesaria una legislación europea para proteger el medio ambiente.

Un árbol, tan solo uno, es mucho más importante de lo que te imaginas.
Foto: Monica Briançon Messinger, julio 2021, Huawei P40 Pro
Bosquecillo de eucaliptos, zona de Tiquipaya, Cochabamba, Bolivia.

Responsabilidad individual con el árbol

Resulta cuanto menos curioso que siempre estemos esperando una normativa que ampare, una legislación que obligue o condicione… ¿qué pasa con el comportamiento y responsabilidad individual? ¿Por qué además de preocuparnos no nos ocupamos también? ¿Qué se puede hacer a nivel individual en el hogar, en la universidad, en el trabajo?

La Comunidad por El Clima (https://porelclima.es/) , conformada por empresas, instituciones y ciudadanos anónimos realiza una sería  de acciones contra el cambio climático  y se ha convertido en una plataforma donde no sólo se promulgan intenciones o se demanda compromisos por parte de los gobiernos, si no que también se actúa a nivel individual. 

Si se accede a la página se podrá observar muchas iniciativas que conllevan actitudes y tareas cotidianas que nos pueden convertir en seres activos frente a este problema. Las acciones propuestas van desde elegir una entidad financiera que invierta en tecnologías y empresas bajas en carbono, hasta cerrar el agua del grifo cuando se lava los dientes. Y es que, llegados a este punto, casi de no retorno, la concienciación pasa por el activismo, no sólo aquel que se manifiesta en las calles (ante lo cual no hay objeción alguna), si no ante el compromiso responsable con nuestro entorno en tareas objetivas.

Al fin y al cabo, el cuidado del medio ambiente es un cuidado de nuestra salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que “la contaminación atmosférica urbana aumenta el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas como la neumonía y crónicas, como el cáncer del pulmón, vejiga, y riñón  y las enfermedades cardiovasculares».

La lista puede seguir asma, EPOC, alergias, enfermedades neurológicas, patologías cardiovasculares, así como fallos reproductivos o problemas durante el embarazo, envejecimiento cerebral, ictus, aumento del riesgo de demencia, etc.  Así que convendría ya no fingir demencia frente a ciertos problemas, ya que el no afrontarlos nos la puede provocar de verdad, el 92% de la humanidad respira un aire que está dentro de los limites considerados como peligrosos.

Según el estudio de The Lancet, la contaminación supone un coste del 6,2% del PIB mundial, más de 4,5 billones de dólares. Pero lo que supone un coste elevadísimo para la economía, también supone una oportunidad magnífica de inversión. El estudio concluye que cada dólar que se invierte en evitar la contaminación supone un retorno de 30 dólares; ciertamente hay que re definir escenarios.  

Seguramente muchos conocemos la vieja frase de que “a lo largo de la vida hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”. Si no pudiese tener el hijo y escribir el libro, por favor plante el árbol, puede que ello mejore su salud a medio plazo y la de los hijos de muchas personas, quizá ello no se refleje en un libro que merezca el Premio Planeta, pero no pasará desapercibido en la historia de vida de muchos. Y si ya fuese imposible que lo plante, haga por cuidarlo y no lo tale, o no contribuya indirectamente a la deforestación o al consumo  indiscriminado.

Los árboles mitigan del 1% al 15% de la contaminación (dependiendo de la variedad) y sólo en Estados Unidos impiden 850 muertes al año y más de 670.000 casos de episodios respiratorios agudos.  Quid pro quo.


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