Coca-Cola invita este 2021 a sumarse al desafío retornable y cuidar al planeta

La vida útil de una botella retornable se extiende más allá del momento de consumo de la bebida. Cuando devolvemos un envase vacío se abre un mundo de posibilidades que van desde su reutilización hasta el reciclaje. En Bolivia, si sus condiciones permanecen intactas una botella de plástico puede dar hasta 12 vueltas y una de vidrio 20 vueltas antes de ser reciclada.

Cuando una botella retornable de plástico sale por primera vez al mercado le espera un ciclo que puede durar hasta 12 vueltas. Un día puede estar en medio de una celebración familiar y a los pocos días está nuevamente en la fábrica siendo esterilizado, controlado y recargado para volver a las mesas de los bolivianos.

Con las botellas de vidrio pasa exactamente lo mismo pero su ciclo llega a las 20 vueltas antes de ser reciclada para convertirse en una nueva botella o en otro producto.

Cada día, más de 835.000 botellas retornables entre PET y vidrio ingresan a diario en las diferentes plantas embotelladoras de Coca-Cola Bolivia, con el objetivo de quedar en óptimas condiciones para volver a ser llenadas y regresar al mercado. En Santa Cruz retornan por día 220.000 botellas desde las tiendas de barrio y provincias.

Recreamos las vueltas que tiene la botella retornable de plástico, indica la empresa, desde que sale de la planta por primera vez hasta su destino final antes de ser reciclada. Se sumaron al desafío de vivir más retornable 12 emprendedoras de tiendas de barrio, dueños de restaurantes, recicladoras, y personalidades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, y afianzaron su compromiso con Un Mundo sin Residuos.

Este es el vídeo:

En 2019, la Compañía presentó la botella retornable de 2,5 bajo el lema “Vivamos más retornables”. Ese mismo año entró en circulación la botella única retornable, ambas como parte de un modelo de economía circular. “Son envases que tienen un doble impacto positivo, para la economía de las familias bolivianas y para el medio ambiente”, afirma Claudia Fernández, Gerente de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola Bolivia, Chile y Paraguay.

“Para el año 2050, si no tomamos acciones inmediatas, una tonelada de plástico equivaldrá a una tonelada de peces. Actualmente se vierte al mar un camión de plástico por minuto. Y en 10 años serán cuatro”, así de contundente y gráfico fue el comienzo de la exposición de Claudia Fernández, Directora de la Fundación Coca-Cola Bolivia, en el “Foro de Economía Circular: El presente en nuestras manos”, organizado por la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz, Swiss Contact y Fundación Para el Reciclaje.

“Podemos ser tan verdes como queramos ser, ya que el 89% de la carga ambiental está en el diseño del producto. Desde Coca-Cola trabajamos para que nuestros productos sean sustentables y la meta es que todos los empaques estén hechos con el 50% de resina reciclada para 2030”, agregó Claudia, en alusión el compromiso por Un Mundo sin Residuos, que también se propone recolectar y reciclar el 100% de los envases que la Compañía pone en el mercado.

En Bolivia el 55% de las ventas de bebidas de la Compañía se realizan en envases retornables de plástico y de vidrio. Esto significa un gran aporte al compromiso global de la Compañía Coca-Cola por Un Mundo sin Residuos, que se propone recolectar y reciclar el 100% de los envases que salen al mercado para 2030.

Las ventajas de la retornable

Las botellas retornables tienen cuatro características que las hacen sustentables y circulares, que pueden resumirse en cuatro erres: reducir, recuperar, reutilizar y reciclar. Conoce más sobre estos envases que representan un gran aporte al compromiso global por Un Mundo sin Residuos.

Coca-Cola invita a sumarse al desafío retornable y cuidar al planeta.
En Bolivia, una botella de plástico puede dar hasta 12 vueltas y una de vidrio 20 vueltas antes de ser reciclada. 

¿Por qué es importante elegir botellas retornables? ¿Qué las hace sustentables y circulares? Para explicarlo, podemos resumir sus características en las cuatro “R” de la retornabilidad.

Reducir. Las retornables sí reducen. ¿Por qué? Porque mientras más se usa una misma botella, menos se necesita fabricar nuevas. De hecho, al utilizar 2 envases retornables estamos ahorrando el 80% del material virgen.

Recuperar. El sistema de distribución que pone las bebidas en envases retornables en las tiendas de barrio y lleva los vacíos a la planta, está recuperando las botellas que están en circulación. Y es el mismo camión que lleva las botellas llenas el que retorna con los envases vacíos a la fábrica. En Santa Cruz, por ejemplo, donde se encuentra una de las plantas embotelladoras, retornan por día 220.000 botellas desde las tiendas de barrio.

Reutilizar. La clave del sistema de retornables está basada en volver a usar el mismo envase, que fue diseñado para extender lo más posible su ciclo de uso sin perder calidad. Si conserva intactas sus propiedades, la misma botella retornable de plástico se puede llenar, en promedio, 12 veces en una media de dos años; mientras que la retornable de vidrio circula 20 veces en cinco años aproximadamente.

Reciclar. El ciclo de las retornables es tan circular que cuando terminan su vida útil no se van a la basura, sino que se reciclan. Las botellas plásticas se funden y el PET resultante se usa para fabricar nuevos envases, ropa y otros productos.


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