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domingo, abril 14, 2024
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Educación con valor agregado

Hablar de educación en Bolivia es un tema apasionante pero por demás complejo.

En Bolivia los últimos años han estado marcados por escándalos que han opacado la visión y misión de muchas casas superiores de estudio, específicamente las Universidades Publicas.

Las Autonomías Universitarias,  se han visto comprometidas con nombres como Max Mendoza, Wilson Quispe o Alejandro Mostajo,  dirigentes estudiantiles que llevan años como representantes y que han venido cosechando una larga lista de denuncias.

Para contextualizar cito, por ejemplo,  a Max Mendoza, los reportes de prensa dan cuenta que desde que ingresó a la Universidad de 1990 fue dirigente universitario llegando a ejercer la máxima instancia jerárquica de los estudiantes, como es la Presidencia de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB). Este hombre de 54 años permaneció como estudiante en la universidad 33 años. Comenzó estudiando Ingeniería Industrial, luego dejó esta facultad para inscribirse en Ciencias Jurídicas;  abandonó más de 200 materias y reprobó más de 100; pero eso no es todo,  después de 33 años como estudiante de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) aún no es profesional.

Posiblemente usted piense que este es un caso aislado, desafortunadamente no lo es. Sólo en la universidad Gabriel René Moreno en Santa Cruz, se registraron más de 13 mil estudiantes que superan los cinco años de estudio; tres mil estudian hace más de ocho años y otros cerca de tres mil, cursan una carrera hace más de diez años.

Datos que revelan graves falencias en el sistema educativo de nuestro país. Sin el afán de buscar culpables,  quizás es momento de comenzar a hacer un ejercicio intelectual que nos permita comprender ¿Dónde estamos fallando?  ¿por qué se ha llegado a normalizar este tipo de hechos?  ¿Qué podemos hacer para subsanar y cumplir con los estándares de calidad de la educación que un país requiere para salir del subdesarrollo? ¿En qué medida nos convertimos en cómplices de la desigualdad?

Valor en la educación

Para comenzar a analizar partamos de un principio básico, como es respetar la propia Constitución Política del Estado. El artículo 82.1 dice:

 “El estado garantiza el acceso a la educación y la permanencia de todas las y los ciudadanos en condiciones de plena igualdad”

Si personas como el Sr. Mendoza  y otros miles de estudiantes pasan décadas en una universidad, están impidiendo a otras personas tener la oportunidad de estudiar y superarse; con lo cual, si las autoridades educativas no promueven una “limpieza” de este tipo de hechos sólo estarán actuando de manera inconstitucional. Las leyes se han hecho para cumplirlas y en este caso en particular el respeto por los derechos fundamentales de todo ciudadano debe ser velados sigilosamente.

Es verdad que han existido últimamente ciertas regulaciones, en el sector de la educación, sin embargo, hay que ser realistas, el problema no ha sido resuelto.

Otro aspecto relevante que debe ser analizado es el factor económico las personas que permanecen tantos años en Universidades Públicas bajo el rótulo de estudiantes (pero que no ejercen como tal) se convierten en una carga para el Estado; dinero que en países pobres como Bolivia es un verdadero crimen desperdiciarlo, existen tantas personas con necesidades básicas, como lo es la educación, que no podemos darnos el lujo de mantener personas que no tienen la intención de estudiar y menos aportar a la sociedad;  o aún peor,  malgastan recursos sin ningún remordimiento.

En cuanto a la visión y misión de las Universidades hay que revaluar para qué están las casas superiores de estudio. ¿Para hacer política? o ¿para generar profesionales de alto valor?

Entendemos que cada sociedad tiene particularidades, los gobiernos dictatoriales han impactado nefastamente en Bolivia, debido a ello y para precautelar la independencia académica, nacieron hace muchos años las autonomías estudiantiles,  como un escudo frente a la interferencia de fracciones políticas de turno. Desafortunadamente lo que se inició hace años como una forma de mantener blindada la educación y defender la Democracia, parece haber tenido el efecto contrario.

Muchos de los dirigentes se han manifestado públicamente como militantes del partido de Gobierno, lo que deja en tela de juicio la imparcialidad de sus acciones.

Hoy al parecer quien no sigue la tendencia de los dirigentes puede pagar un alto precio. En varios medios de comunicación, se han generado serias denuncias. Por ejemplo el dirigente estudiantil Willson Quispe, era temido por docentes y estudiantes de la Universidad Pública de el Alto (UPEA)  según testimonios, él tenía poder para aplazar a estudiantes que no siguieran su línea, decidía quiénes podían ingresar a la carrera y hasta podía truncar los trámites de egreso de cualquier estudiante,  hechos preocupantes que están lejos de los metas educativas.

Por lo tanto,  es imprescindible comprender que las Universidades deben retomar su objetivo primordial que es promover el conocimiento, la reflexión,  la investigación,  uno no va a la Universidad a hacer política, o por lo menos no debería ser el objetivo, uno va a nutrirse de elementos que nos permitan adquirir mayor conocimiento, contrastar nuestra realidad, analizar formas de  pensar, desarrollar el intelecto, poder contribuir a la sociedad,  generar reflexión análisis y por qué no,  ser actores de cambio para lograr mejores días para todos .

Hoy quizás debemos impulsar una re-ingeniería educativa que nos permita comprender, hacia dónde vamos, qué buscamos, y cómo lo logramos. Es necesario no sólo instruir al estudiante, o adecuarlo a los retos tecnológicos que la actualidad nos impone, sino además de ello considero humildemente que debemos comenzar trabajando en factores esenciales como son los valores y principios, porque sin fundamentos sólidos las ideas pueden diluirse fácilmente… hay que entender que la Responsabilidad Social es misión de todos, sin lugar a dudas hay un largo camino que recorrer pero si no comenzamos ahora, ¿cuándo?

Educación con valor agregado

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Ignacio Olmos Soriano

Ignacio Olmos Soriano es titulado en Ciencias Políticas

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