Hidrógeno verde

Experto afirma Bolivia puede reducir su dependencia del gas al 2035 con hidrógeno y amoniaco verde


Juan Pablo Calderón Claure de la Productora H2 Bolivia S.A. asegura que Bolivia puede producir hidrógeno y amoniaco verde a precios competitivos y sustituir al gas natural en el mediano plazo.

VALOR AGREGADO agradece la colaboración de Juan Pablo Calderón Claure, quien envió una propuesta respecto a cómo Bolivia puede dejar su dependencia del gas natural. Damos a conocer el documento in extenso proporcionado por el CEO de H2 Bolivia Juan Pablo Claure:

Nuestra propuesta está comprobada, es viable y es ésta:

  • 1) Aprovechemos las condiciones únicas que tenemos en el Altiplano boliviano,
  • 2) Optimicemos nuestra normativa y sistema eléctrico,
  • 3) Produzcamos energía renovable eficiente,
  • 4) Produzcamos hidrógeno y luego amoniaco con fuentes renovables, incrementando la capacidad en etapas,
  • 5) Apalanquemos nuestra industria,
  • 6) Exportémoslo y reduzcamos su precio,
  • 7) Sustituyamos al gas natural con el hidrógeno, y lo mas importante,
  • 8) Hagamos todo eso con un sistema de carreras de postas, entre privados y el Estado.

Para ello, hemos realizado un estudio y estamos desarrollando un proyecto real de producción de hidrógeno y amoniaco verde en el departamento de Oruro impulsado por la Gobernación de ese Departamento, Productora H2 Bolivia S.A. y con el soporte y trabajo de bancos, ingeniería y empresas energéticas nacionales e internacionales.

El objetivo es ingresar en el nuevo mapa energético mundial con la participación de energías renovables, a la vez reducir y posteriormente eliminar la necesidad de consumir gas en Bolivia. Consecuentemente beneficiarse económicamente de su exportación.

El mapa de radiación solar mundial muestra un potencial en el altiplano boliviano que no está siendo aprovechado al máximo. Los índices de producción de energía en Bolivia son por lo menos 50% mayores a la media de aquellos que la mayoría de las plantas actuales en el mundo, alcanzando hasta 3000 kWh/kWp, representando los niveles más altos en el mundo.

En este sentido, se proponen acciones como asignar energía de fuente renovable aun sistema de transición con el fin de cambiar la matriz energética, realizar contratos de venta de energía (PPA’s por sus siglas en inglés) y certificaciones de origen y fuente. Finalmente establecer mecanismos de inclusión de potencia coherentes con baterías para las adiciones de energía solar. Un ejemplo de ello es marcar como requisito para inclusión de energía solar la instalación de almacenaje para garantizar potencia equivalente durante un par horas.

Bolivia puede producir hidrógeno y amoniaco verde a precios competitivos y sustituir al gas natural en el mediano plazo.

Bolivia y la producción de energía

Producir energía eficientemente no solo significa seguir un modelo de mercado con precio marginal como el que empleamos o como el de todo el mundo, sino utilizar dicho modelo sabiamente para poder pavimentar el camino a la obtención del objetivo de cambio de una matriz más sostenible. La tecnología en las plantas térmicas que presentan sobrecapacidad instalada en Bolivia es de última generación y altamente eficiente.

Son ciclos combinados que no están siendo utilizados al máximo, no solo desde el punto de vista de factor de carga, sino de su empleo. La propuesta va por un camino no evidente, pero viable y coherente: incrementar el consumo interno de gas temporalmente para luego sustituirlo con hidrógeno.

El empleo eficiente de la energía hidráulica, por ejemplo, es posible sin impactar en gran medida en la tarifa marginal y presentando en el mediano plazo un balance positivo. Un retiro de 200 MW hidráulicos y posterior sustitución con gas natural únicamente incrementa en 0,5 USD/MWh en la tarifa marginal, lo que implica que el impacto en coste de gas asciende 8 MUSD/año a precio local o 28 MUSD/año a precio de exportación.

Sin embargo, el beneficio que se puede obtener por ello supera en 10 veces dicho monto -o hasta 3 veces si valoramos el gasa precio de coste de oportunidad o exportación- únicamente en términos de generación de nuevos impuestos, a lo cual hay que añadir todos los impactos que el proyecto de hidrógeno y amoniaco verde proporcionan (empleos, inversión, generación de divisas, etc) y más importante, inicia la sustitución de la matriz energética para dejar de lado al gas natural.

La energía equivalente que se retira puede ser sustituida con generación con base a hidrógeno a partir del 2026 pero a un precio que casi cuadruplica al del gas, sin embargo, será posible sustituirlo a precios equivalentes a partir del 2035.

Juan Pablo claure
  1. Este inicio, será posible con la construcción de una planta de amoníaco verde de 500,000 tn/año, que puede producir al 100% con energía solar con baterías para abastecer un electrolizador de 490 MW durante todo el día. Se prevén inversiones mayores a los 1500 millones de USD, 10000 nuevas fuentes de trabajo y generación de una economía alrededor de este negocio, todo esto, por cada una de las plantas que se desarrollen. Hacerlo adicionalmente con 200 MW hidráulicos mejora la eficiencia de la planta y acelera el proceso.
  2. La producción del hidrógeno y amoniaco verde será competitiva a nivel mundial desde el 2025. La estructuración de este proyecto ya está en fase de ingeniería de detalle y grado de avance comercial y atrae a las principales empresas energéticas del mundo. Esta será la primera de muchas plantas que Bolivia puede introducir al mercado internacional donde además se prevé la producción de subproductos como el oxígeno y agua potable.
  • La construcción de esta planta propuesta y sus posteriores ampliaciones implican un elevado nivel de inversiones y requerimientos técnicos. Por ejemplo, esta planta puede demandar 10 veces la capacidad de generación de electricidad de fuente solar instalada en Bolivia, además de garantizar volúmenes de venta de baterías de litio que superen las previsiones de construcción actuales. Es posible iniciar un movimiento en la industria y producir paneles solares y baterías a gran escala alineada con los planes del Estado para la industrialización del Litio.
  • Si bien los estudios indican que el precio del hidrógeno producido sea competitivo a nivel mundial y se alcancen valores mejores a la de la mayoría de los países, se estima que el precio de 3 USD/Kg obtenido supere aun por mucho al precio del gas natural subvencionado boliviano para el mercado interno. A medida que los activos se deprecien, se mejore la tecnología de producción y se estabilice el precio del hidrógeno como del carbono, este precio se reducirá. En el 2035 ya estaremos en ordenes de magnitud que nos permitan consumir esta fuente en nuestros ciclos combinados generando también importantes ahorros. Por este motivo, se propone iniciar esta industria en base a la exportación del producto a aquellos países que mayor precio pagan en Asia y Europa debido a sus elevados costes de transición energética. Luego, una vez sea lo suficientemente accesible para la economía boliviana, en 2035, empezaremos nuestra sustitución del gas con esta fuente renovable.
  • Esta sustitución debe ser racional en sus etapas. En ese sentido, seremos más eficientes si primero cambiamos la matriz de generación de Bolivia, luego avanzamos con los otros consumos como la industria o incluso los vehículos (a pesar que hoy por hoy, tiene más sentido el vehículo eléctrico para el transporte liviano). Esta sustitución se realizaría en las principales estaciones de generación, logrando con muy pocos pasos sustituir alrededor de 800 de los aproximadamente 1100 MW que consumimos en potencia diaria con fuente térmica, incrementando la alícuota de fuentes renovables de nuestra matriz energética por encima del 35% al 65% en términos de energía. Luego, es posible llegar a la neutralidad de emisiones en la matriz de generación casi inmediatamente. Si bien en términos unitarios de eficiencia, las emisiones de CO2 que provienen de estas plantas, son bajas frente a otros usos, el términos de volumen toman una parte relevante, mas del 25%, del total de las 22 Millones de toneladas que emitimos como país cada año.
  • Para hacer todo esto es necesario conocimiento específico e inversiones elevadas. Es por ello que el planteamiento propuesto involucra iniciar en una mano un movimiento en esta industria verde de la empresa privada boliviana y extranjera que posee este conocimiento, la banca internacional que está interesada en el financiamiento de las energías renovables y con la otra mano con el Estado.
  • Las empresas estratégicas estatales actualmente están enfocadas en sus actividades principales y más aún con las tareas de revertir el declino del gas y la potencia ociosa eléctrica, por lo que este el enfoque de la producción de hidrógeno y amoniaco verde viene mucho más desarrollado (incluso comparado con la mayoría de los países) de la parte privada.
  • Sin embargo, se contempla la participación creciente por parte del Estado en esta área y se propone incluso, la creación de un nuevo ente estratégico estatal (tal como YPFB o ENDE) dedicado a co-desarrollar la iniciativa, adquirir conocimientos y posteriormente liderar el desarrollo de la producción de esta fuente renovable de energía en Bolivia. Esto proporcionará un elemento más en nuestra tarea conjunta de reactivar la economía, especialmente en una zona con mayor necesidad como lo es el altiplano.

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