Huevos de pascua mantienen la tradición para las familias bolivianas este 2022


Con empaques de cartón reciclado, nuevos productos y más variedad en tamaños, los chocolates y los huevos de pascua se han apoderado de mercados, supermercados y tiendas en las jornadas previas a la Semana Santa. La oferta de chocolate en Bolivia es variada, sin embargo, en los supermercados la atención de los niños y los padres de familia se ha enfocado en nuevas presentaciones de conejos y huevos fabricadas por Kit Kat y Sublime.

“Comprar chocolates para la familia, para regalar a los hijos y sobrinos y a los amigos es parte de pasarla bien en estos días y disfrutar de lo delicioso que es el chocolate. Me gusta, además, que ahora las marcas están viendo de cuidar el medioambiente y veo en sus cajas que son reciclables. Eso me parece destacable”, afirma Gloria (mantuvo en reserva su apellido), una consumidora en pasillos de un supermercado en Santa Cruz.

Huevos de pascua mantienen la tradición para las familias bolivianas este 2022.
Los huevos de Pascua representan la fertilidad, la perfección, la vida y la resurrección, pero también el conejo como símbolo fértil. Este encarna la capacidad de reproducción, la alegría de vivir y la curiosidad ante la vida.

En la época más dulce del año, Kit Kat -por ejemplo- presenta un huevo de Pascua de 332 gramos, para darse un “gran break”; además del Doypack que lleva muchos mini huevos de pascua para compartir en reuniones familiares o muy adecuado para el juego de la búsqueda. En esta marca, la novedad mayor es el Kit Kat Bunny, un conejo en tierna presentación hecho completamente de chocolate. Por otro lado, Sublime preparó una lonchera repleta de huevos de Pascua, fabricada con cartón reciclado. Asimismo, la novedad para este año es el huevo de 98 gramos.

“Cada vez son más las familias que, además de calidad y buen sabor en el producto, tienen preferencia por aquellos productos respetuosos con el medioambiente; incluso los niños son emisarios del mensaje del cuidado de la naturaleza. Por ello, nuestra prioridad hoy es responder a estas demandas de las familias, manteniendo calidad, sabor y presentación novedosa”, explica Fabiola Foronda, gerente de Negocios de Nestlé, casa matriz de varias marcas de chocolates presentes en el mercado boliviano.

Cabe señalar que, en supermercados, los productos de Kit Kat y Sublime son accesibles a precios que van de los Bs 4 a los Bs 55.

Tradición de los Huevos de Pascua

La celebración de la Pascua, explica la Dra. Karin Bürkert, quien investiga e imparte clases en la Universidad de Tuebingen en el Instituto Ludwig-Uhland de Ciencias Culturales Empíricas, es una simbiosis entre la resurrección cristiana y la festividad de la primavera antes de la era de Cristo.

Nos encontramos símbolos muy relevantes, como la fertilidad, la vida y la luz. Los huevos de Pascua representan la fertilidad, la perfección, la vida y la resurrección, pero también el conejo como símbolo fértil. Este encarna la capacidad de reproducción, la alegría de vivir y la curiosidad ante la vida.

El conejo de Pascua apareció por primera vez en las mismas regiones en las que apareció también el árbol de Navidad: en Alsacia, en la región del Palatinado y en el Rin del Norte. Son más bien zonas protestantes. Una teoría podría ser que tras la Reforma del siglo XVI, la Pascua se convirtió en una fiesta burguesa y no solo religiosa. Cada vez se dedicaba más tiempo a la educación de los niños, y el conejo de Pascua se introdujo como elemento mitológico que encajase en el aspecto educativo. En otras regiones fueron el gallo o la gallina, la cigüeña y el zorro.

Después de la Segunda Guerra Mundial, desde los años cincuenta la gente se podía permitir regalar chocolate a los niños. ¿Desde cuándo el huevo dejó de ser un tesoro? Durante mucho tiempo la gente se regalaba un huevo de verdad, pan, galletas en forma de ovejitas de Pascua. Eran nutritivos y lo suficientemente dulces.

El conejo de Pascua

Existe una popular leyenda que cuenta que un conejo estuvo presente cuando enterraron a Jesucristo en el sepulcro. Confundido y curioso por lo que estaba sucediendo, decidió quedarse en los alrededores para averiguar quién era ese hombre al que tanta gente quería. Su espera dio frutos, pues el conejo fue testigo de la resurrección de Cristo.

El conejo sabía que tenía que avisar a todos de lo que estaba ocurriendo pero, ¿Cómo lo podía hacer si no podía hablar con los humanos? Se le ocurrió que lo mejor sería pintar un huevo contando lo que había visto. Estaba seguro de que así, todos los que antes lloraban la muerte de Jesús, ahora estarían mucho más contento. ¡Y así fue!

A partir de entonces, el conejo lleva huevos pintados a todas las casas para recordarnos que Jesús resucitó. Esta leyenda ha dado paso a la costumbre actual en la que los padres esconden los huevos de chocolate por el jardín o la casa y los niños van a buscarlos el domingo de Pascua.


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