Impermeables con lona reciclada para personas sin hogar

Estudiantes de Diseño y Gestión de la Moda de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y Coca-Cola Bolivia, se unieron para trabajar por un mundo sin residuos, que tiene como objetivo crear impermeables con lona reciclada para personas sin hogar.

El proyecto aplica el modelo de economía circular, que implica reutilizar materiales y productos existentes para crear un valor añadido y, de ese modo, prolongar su vida útil y reducir los residuos al mínimo. Para ello, seis estudiantes de la UPSA diseñaron y confeccionaron los prototipos de impermeables con las lonas.

Raquel Clouzet, directora de la carrera Diseño y Gestión de la Moda de la UPSA, comenta que “La industria de la moda es una de las más contaminantes del planeta. Por eso, la carrera de Diseño y Gestión de la Moda tiene como pilar fundamental el cuidado al medio ambiente. Los futuros diseñadores deben formarse con criterios sólidos sobre el cuidado del hábitat y ser conscientes de los beneficios de la economía circular con la filosofía del cero desperdicio”.

Una vez concluida la etapa de confección en serie, los diseños serán entregados a las personas de situación de calle de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Uno de los diseños se convierte en un saco para dormir y el otro en una carpa para dos personas.

 “La idea del diseño y la moldería es concebir una solución creativa que permite obtener una prenda fácil de realizar, que no necesita equipos especiales ni personas calificadas en su confección, utilizando un material desechado que existe de manera abundante”, resaltó Clouzet.

Impermeables con lona reciclada para personas sin hogar, creados por estudiantes de la UPSA.

Estudiantes de Moda diseñan bolsas sustentables, como un primer paso antes de realizar impermeables con lona reciclada

En su primer contacto con las máquinas de coser, estos 15 jóvenes aprenden la importancia de la reutilización de materiales para disminuir el impacto de la industria textil en el medio ambiente.

Su docente, Debbie Cronembol, explica que su misión es introducirlos en el upcycling -término en inglés que refiere a la confección de ropa mediante la reutilización e prendas o desechos textiles- en sus primeras creaciones y que la idea de producir bolsas bajo esta premisa nació de los propios estudiantes. “La moda está dando un giro en torno al cuidado del planeta. Es la nueva tendencia pero no solo en la ropa; también en accesorios como las carteras y bolsas de compra”, apunta Debbie.

María Huertas y Tania Adad son dos estudiantes que elaboraron sus propias carteras a partir de pantalones reciclados. “Estoy contenta porque aprendo a crear cuidando la naturaleza. Es moda sustentable”, señala María.

Isabel Suárez fue más allá: creó un bolsón grande a partir de la reutilización de dos pantalones de jeans, que decoró con accesorios también reciclados de la misma tela. Tardó una semana en confeccionarlo pero valió la pena: ahora lo usa para llevar sus cuadernos a la universidad. “Si hacemos números mi bolsa me costó nada. Podría ser un buen negocio y, lo más importante, reciclamos innovando”, aclara.

El proceso productivo de las bolsas sustentables comienza con una idea, pasa al boceto y luego se digitaliza. El siguiente paso es hacer el molde, previa selección de las telas y accesorios; finalmente, se confecciona en el taller. En semestres superiores incluso han hecho producciones personalizadas de bolsas de mercado para su comercialización. “Al crear estas bolsas los estudiantes también descubren nuevos nichos de mercado y que es posible crear cuidando el medio ambiente”, acota satisfecha Debbie.

Desde que se abrió la carrera, la reutilización de prendas y otros materiales ha sido una constante en su programa de estudios, ya que uno de sus objetivos es formar profesionales con un perfil ecológico, según aclara su directora Raquel Clouzet para quien la moda tiene un nuevo “desafío industrial”.

“El upcycling va a contrarrestar los efectos de la industria de la moda. Se trata de crear nuevas marcas a partir de las ya existentes, pero de manera sustentable. Esto abre también la posibilidad de nuevos nichos de mercado para los futuros profesionales”, aclara optimista Raquel.

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