Julio León Prado, a sus 100 años: Uno de los empresarios más influyentes de Bolivia


Julio León Prado concedió esta entrevista a la directora de Valor Agregado, Monica Amalia Briançon Messinger en abril de 2016. Diez años después, sus palabras siguen resonando y más aún cuando este 4 de julio de 2026 cumple 100 años.

En abril de 2016 entrevisté a Julio León Prado. Mi nota comenzaba de la siguiente manera:

Julio León Prado nonagenario, con pinta de Papa Noel y consejos a lo Paulo Coelho, pueden ser las primeras impresiones de uno de los empresarios más importantes que tiene Bolivia.

Pero esa primera impresión, al igual que la tapa de un libro, no dice nada respecto al enorme contenido que guarda Julio León Prado, fundador del actual Grupo Bisa y activo defensor de la naturaleza y la vida vegetariana.

A punto de cumplir los 90 años el día cuatro de julio y día de los Estados Unidos, habla Julio León Prado, el pionero del Banco Solidario, y dice que cada quien forja su destino. Visionario y con gran fuerza para generar sus ingresos y darse los modos suficientes para poder vivir.

Esto fue lo que me contó Julio León Prado:

He vivido con bastante satisfacción, he tenido una niñez muy bella pero al mismo tiempo se truncó a mis siete años, pero el destino es así y lo he superado, estando todavía en el colegio he fundado un colegio nocturno, con mis profesores a quienes les dije que veo mucha gente que no tiene mucha plata para venir de Quillacollo a Cochabamba y me aceptaron tres de mis profesores y así fundamos el colegio nocturno.

¿Por qué quería hacer el colegio nocturno?

De día no se podía, la mayoría trabajaba durante el día, y yo estudiaba de día. Hay mucha gente muy capaz y hábil que a veces no puede costearse un pasaje y yo lo he visto y lo he vivido y entonces por eso dije que hagamos algo por esa gente que no podía. Inclusive la alcaldía nos dio un camión para el transporte.

Yo practicaba básquet y me levantaba a las cinco de la mañana, para hacer primero gimnasia y después nos duchábamos y me preguntaba para qué me ducho si el camino es lleno de tierra, llegábamos blancos por el polvo.

Y en la tarde no nos daban camión y volvíamos en tranvía, era una hora de viaje.

Hay algo que noto, ha ligado el tema de hacer algo, de hacer una empresa, con el tema educativo. Considera Julio León Prado que la educación es necesaria, es obligatoria, porque hay muchos jóvenes que consideran que sólo es suficiente vender y no necesitan del colegio o de la universidad.

Bueno, la verdad es que la educación es importante y básica para toda actividad y esto debe estar ligado a un deseo y a una habilidad. Todos tenemos habilidades y defectos, muchos tenemos más defectos que habilidades, pero en fin, me refiero por ejemplo, me pone a tocar piano o cualquier instrumento las 24 horas del día, pero no aprendo, porque no tengo esa habilidad, pero si me gusta escuchar la música, que es relajante.

Entonces hay personas muy capaces y hábiles para vender, para convencer y a otras no les gusta hacer eso. Hay otras que les gusta las letras, la literatura y a otros les gusta la matemática y la física y hoy día estamos viviendo un fenómeno muy especial creemos que con el internet lo tenemos todo.

El joven de hoy muchas veces cree que todo está en el internet, efectivamente, yo me digo que soy de la edad de piedra y en esa época no había ese instrumento tan valioso que existe hoy, pero pienso que para poner en práctica lo que ahí aparece tienes que tener un conocimiento y ese conocimiento es la educación. Entiendo por educación cuando estudias una profesión, no es que aprendes todo de la profesión, te enseñan a cómo encontrar la solución y si has aprendido eso encuentras que el internet te resulta muy valioso. En el fondo es eso.

En el año 2022, en el 30 aniversario de la Universidad Privada Boliviana, Julio León Prado fue distinguido por ser uno de sus grandes impulsores y una vida dedicada al fortalecimiento de la calidad educativa boliviana.

Considera que los empresarios que han venido después de Ud. han podido aplicar esos conocimientos. ¿Cómo ve a las generaciones después de la suya, Ud. que maneja uno de los grupos económicos más importantes del país?

Para mí todo pasa por la experiencia y desde ese punto de vista Bolivia no tiene experiencia empresarial. Debido a las circunstancias de nuestro país.

Durante la época de nuestros antepasados, cuando usaban el oro y durante el coloniaje, han seguido cultivando la riqueza minera, la plata, se dice que de potosí han sacado tanta plata, que se podía hacer un puente entre América y España, uno de plata. Ha pasado esa época y han continuado con eso mismo y surgieron tres grandes empresarios, también relacionados con la minería Patiño, Hoschild y Aramayo y después no ha habido más empresarios, ha habido algunos que se decían empresarios pero que no lo eran, sino que eran proveedores de ciertos servicios para estos mineros. Antes había tres, luego hubo uno solo El Estado con la nacionalización de las minas y a eso le llamo falta de cultura empresarial. Entonces yo he vivido 30 años fuera de este país y he visto eso.

Yo soy ingeniero, dice Julio León Prado, no soy banquero, soy un aprendiz de eso.

¿Cuántos años está al timón del Bisa?

33 años. Ya es complicado decir aprendiz a alguien que está tres décadas en este trabajo…Es que algunos somos muy duros – dice riendo- nos cuesta aprender.

¿Cuál es el secreto de ser un buen banquero?

Cumplir las normas, hacerlas cumplir y no trabajar tanto por el fruto sino por el beneficio que da eso a la colectividad y al país. Casi todos mis empleados son mis socios. Yo les he dado acciones a toditos y tuvieron un acto muy bello, hay una fotografía a la entrada donde está el nombre de todos los empleados del banco que me agradecen por ese gesto.

Es una realidad, son mis colegas y los trato de igual forma y ellos se esmeran también.

Volviendo al tema histórico…

Con la nacionalización de las minas crearon COMIBOL y liquidaron las minas, nacionalizar vamos a llamar y el Estado era el único proveedor y así hemos seguido hasta el año 1986 con la 21060. Entonces este banco se ha esmerado, era un banco de segundo piso cuando yo entré, es decir que no podíamos recibir dinero ni prestar directamente dinero.

Recibíamos préstamos de nuestros socios extranjeros, especialmente del Banco Mundial por medio de ASC que es la parte privada del BM, el BID, los alemanes, los holandeses, la CAF han sido socios nuestros, actualmente somos socios de la CAF. Ocurre que los préstamos que daban los bancos antes eran préstamos muy difíciles tanto para el banco como para el que se prestaba porque eran a muy corto plazo y por qué era muy difíciles porque usaban la plata de los depositantes que el depositante iba y se la sacaba pero si la había dado en largo plazo no tenía con qué cubrir entonces nuestro banco se dedicó a conseguir dinero a diez años y poder prestar a siete u ocho años, que es el plazo, que en mi concepto es el mínimo para crear una empresa.

Y si esa empresa es industrial más todavía, pero no con un crédito a un año o dos, porque es muy corto. Los dos años tienen que servir de gracia, quiere decir que pagan el interés pero no el principal y es así como nosotros, como banco nos consideramos creadores de la nueva empresa boliviana, mencióneme cualquier empresa boliviana de cierto prestigio el banco lo ha ayudado a formarse. Ese era nuestro objetivo, no nosotros ser el único, ayudar a eso porque es la base de la riqueza de una manera general y Bolivia tiene tanta riqueza que Dios ha sido súper generoso con Bolivia. Nos ha dado cosas realmente grandes.

¿Ud. sabe cuál es la más grande, me pregunta, don Julio León Prado?

Su gente le respondo.

Él se ríe, y contesta: con el perdón, pero creo que es lo peor que nos ha dado. Nos gusta bailar, chupar, en eso somos campeones. Tanto que por bailar hemos perdido Antofagasta.

Vamos a tomar a algunas empresas Coboce, una gran cooperativa que estaba quebrada y había que ayudar, porque era una gran necesidad, porque el cemento es muy importante para una vivienda. Nadie ayudaba, hemos ayudado. CRE en Santa Cruz, cinco años de creación y nadie quería contribuir.

¿Según Ud. cuál es la mayor riqueza que tiene Bolivia?

La tierra. Nosotros tenemos tierra en el altiplano, muy fértil y buena que tiene la quinua, la cañawa, el amaranto con un gran valor nutritivo. Lamentablemente no hemos sabido cultivar muy bien. Nuestros antepasados si lo sabían. Para mí los tiahuanacotas eran comparables a los egipcios y a las civilizaciones más grandes, porque solo conociendo la naturaleza pudieron hacer las proezas y maravillas que han hecho.

Dominaban la naturaleza más que nosotros hoy en día. Mucha gente no lo sabe. Yo los admiro mucho, allí no había nada. Una mujer de origen griego, esposa del rey de España, por naturaleza le gustaba investigar y dijo si alguien quiere ayudar de Bolivia hacemos algo, un museo e hicimos el museo del Tiahuanaco y en una plaqueta está mi nombre y el de ella, además de otras personas.

Esa es una maravilla, ¿sabe cuál es la maravilla? Los sucacollos, era un pedazo de terreno en una zanja, colocaban la tierra al centro y a la zanja la llenaban de agua, a las cinco o seis de la tarde, dependiendo de la estación, se entra el sol y el momento en que se entra la temperatura cambia bruscamente, cuatro a cinco grados.

En el invierno hay un sol fabuloso en el altiplano y la superficie de esta agua se calienta con ese sol y al entrarse el sol, se evapora y se pone un manto sobre ese pedazo de tierra y aunque nieve en la noche, no cae la nevada dentro. Eso para mí es dominar la naturaleza y esos señores cultivaban la papa originaria del altiplano, con mayor eficiencia que la que hoy día cultivan los agricultores más grandes del mundo que son los holandeses. Sesenta toneladas por hectárea.

Hay que apreciar.

Los incas son pobre gente que ha venido a usurpar y han pasado a la historia como todo país dominante y a dónde han llevado la riqueza de Tiahuanaco, que hasta ahora no está completamente descubierta. Ellos ya tenían en esa época el fertilizante natural, cultivaban algas a orillas del río Beni y hacían cultivos fabulosos y conocían tanto la naturaleza que incluso hoy hacen el festejo del equinoccio para ver pasar el sol por un huequito. Para hacer eso, se necesita algo conocimiento.

Eso revela una faceta diferente de Julio León Prado. Siempre se ve al empresario y al banquero, que toma mate de manzanilla y tiene un Apple watch en la muñeca.

El Apple lo llevo en la muñeca porque sufro de arritmia y esto me mide mi ritmo cardiaco y le avisa a mi médico. Le transmite y le avisa a la persona que me cuida que me de algo para tomar. Felizmente no he tenido la necesidad de usarlo.

Yo soy naturista, soy vegetariano hace 60 años y cumplo las normas de la naturaleza, duermo ocho horas, hago ejercicio, como lo necesario, los médicos se asustan y me dicen que estoy anémico por no comer carne. Y les digo que no estoy.

¿Para alguien que está a punto de cumplir los 90, qué ejercicios hace?

Camino una hora, media hora al medio día y media hora en la noche. Vivo en el campo y si estoy de día debajo de los árboles o en mi casa que es amplia para dar unas vueltas, y cada vuelta es 85 metros. Y mis ejercicios son de elasticidad, uno se endurece o se debilita y sufro el peor mal que tengo, es la maculitis. La mácula se degenera por la edad y le pasa a todo el mundo y así que con lo que uno se pone menos ágil, hago elasticidad. De niño he practicado mucho deporte, he escalado montañas, me gusta todo eso. Yo casi he destrozado mis rodillas por bajar corriendo de 4500 a 800 metros, no podía parar y estaba temblando cuando llegué y me sacaron en burro.

Yo estoy sentado acá por necesidad de la entrevista. Preferiría estar en el campo.

Eso sirve de lección para los empresarios de hoy, que sacrifican su tiempo para resolver muchos problemas. ¿Qué consejos le daría Julio León Prado a esta nueva generación de empresarios?

En mente sana, cuerpo sano y el deporte más importante es la natación, hice una piscina en el San Ignacio de La Paz, en Cochabamba hice una escuela de natación, en la ciudad del niño, porque es el deporte más completo y según investigaciones la natación crea superación y protección. Es una lucha, que sin decirles a los niños si se los hace nadar, dejan la droga y se vuelven buenos estudiantes.

Julio León Prado, junto a jugadores de golf, en un torneo auspiciado por Banco BISA
Julio León Prado, junto a jugadores de golf, en un torneo auspiciado por Banco BISA

Hacer empresa en Bolivia, ¿qué es lo importante?

Tener la experiencia y saber hacer lo que vas a hacer. Es muy común que alguien ponga un restaurante en la esquina y le va muy bien y no falta quien aconseja y dice cómprate o alquílate al lado y pone otro restaurante, es típico y es el motivo del fracaso. Ese otro ha puesto el restaurante porque era su habilidad, sino no lo hubiera imaginado el otro lo ha hecho por imitar. Sin conocer el negocio y sin tener la experiencia. Antiguamente en Europa por tradición el sastre o el joyero les enseñaban a sus hijos y así iban por generaciones.

Hoy día la humanidad ha crecido y no se puede. No me gusta que mis hijos trabajen conmigo porque no van a aprender nada. Porque en una empresa es el hijito de papá no le van a exigir y eso es malo, la vida es más que eso. Pero lo más importante es hacer lo que a ti te gusta hacer. Si haces eso vives en una eterna vacación.

¿Ud. está en una eterna vacación?

Toda la vida.

Pero tiene proyectos y sigue desarrollándolos.

Porque es mi vacación.

Hay que hacer conciencia de clase en cuanto al empresariado, un lustrabotas de la esquina para mi es tan empresario como yo. Mientras no se admita eso, ese lustrabotas vive de lo que lustra, los empleados viven del sueldo que reciben a fin de mes. Ese tipo de actitudes se produce en grande y entonces vivimos esa cultura, pero lamentablemente se la está apagando. Tenemos las tierras más fértiles a nivel mundial.

No dicho por nosotros, sino por el BM en los 80 y por eso me dediqué a la agricultura en Santa Cruz e hice la empresa más grande de Bolivia, me siento más orgulloso de la agricultura que hice que del banco, porque es una riqueza inagotable y puedo dejar de comprarme una camisa o un carro, pero no dejar de comer y es así como empecé con 27 mil hectáreas, me creyeron un loco hoy día hemos llegado a un millón 200 mil hectáreas y somos exportadores de soya, más de tres millones de toneladas.

Hay que fomentar eso, en vez de frenar y ahí se van a crear más empresarios. Tenemos más de 30 millones de hectáreas para poder cultivar eso necesitamos mínimo 30 millones o mejor 60 millones de personas y 60 mil millones de dólares, entonces para qué frenar las exportaciones.

Julio León Prado en pocas palabras

Tiene cuatro hijos y seis nietos. Ha estado en un ashram en la India, viviendo en silencio durante 42 días, para desintoxicar su cuerpo y mente. El gurú que lo guió le ofreció 20 años más de vida y le ha pedido que cuando cumpla 100 vaya nuevamente para que le otorgue 20 años más.

Ama la naturaleza más que a cualquier otra cosa en la vida.

Su gran fracaso ha sido Misicuni, donde ha invertido mucho dinero y lo ha perdido por completo.

Su mayor éxito ha sido contribuir a la creación de las principales y más grandes empresas bolivianas, cuando nadie creía en ellas.

De caminar pausado y de hablar lento cuando se trata de rememorar hechos históricos, pero de un hablar veloz cuando se trata de tomar decisiones financieras, Julio León Prado es el emblemático personaje que habita en las páginas de la historia empresarial de Bolivia y en la vida de las organizaciones grandes y pequeñas que acuden al grupo Bisa para requerir sus servicios.

Se define a sí mismo como un aprendiz en permanente vacación, porque hace lo que le gusta. Con una niñez difícil, debido al abandono paterno, pero cobijado en el gran amor que le profesaba su madre León Prado ha sabido vadear los difíciles caminos de la vida empresarial, dedicándose a ella durante toda su vida, primero en el Perú y luego en Bolivia, a la que mira con una mezcla de ternura y algo de rigidez porque no comprende cómo, hasta el día de hoy, la falta de cultura empresarial permea todos los estamentos bolivianos.


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