La Ahijada restaurante que dignifica al producto boliviano

La Ahijada es un restaurante de sabores tradicionales bolivianos, que son presentados en un estilo moderno de deconstrucción,  y ha surgido gracias al padrinazgo del consolidado restaurant de comida boliviana Popular (ubicado en el centro histórico paceño).

La Ahijada tiene un ambiente que desborda estilo, desde su piso de parquet de franjas de madera delgadísimas, asemejando un tejido andino, en combinación con el minimalismo de su mobiliario hecho de elegante madera sobre fierro. También se advierte clase, buen gusto y diversión en su play list de música popular boliviana y alguna que otra canción latinoamericana, que invitan a disfrutar los tres tiempos de platillos llenos de sabor y color, que por Bs 70, desfilan ante los asombrados comensales.

Si La Ahijada sería una persona, su carácter y figura se plasmarían en una coqueta, hermosa y sofisticada joven mestiza del barrio paceño Sopocachi; moderna, rebelde y elegante a la vez; pícara, delicada y de pronto sorprendente; ya que indiscutiblemente, los platillos de La Ahijada son lo menos predecible de la ciudad de La Paz. Los chefs son jóvenes que utilizan y respetan armonías ancestralmente conocidas, ellos transforman las texturas de los alimentos, así como su forma y temperatura, manteniendo cada ingrediente o incluso incrementando la intensidad de su sabor y color.

Vista parcial del restaurante La Ahijada.
Vista parcial del restaurante, donde se aprecia el piso parquet, similar a un entramado de tejido andino.

Cualidades de La Ahijada

Una de las características de este restaurant es que el menú varía cada dos semanas. Se trata de comida en tres tiempos: entrada, plato de fondo y postre. En palabras de uno de los meseros: “La Ahijada Ajicería Boliviana tiene la misión de dignificar el ingrediente boliviano, no hay componentes en el plato que no sean nacionales”; lo propio pasa con las bebidas entre las que se encuentran jugos de fruta fresca o hervidos como linaza; La Ahijada no ofrece gaseosas.

En el caso de las bebidas alcohólicas, solamente se encuentra productos hechos en Bolivia: cervezas artesanales -como la casi perfecta Sky Dog o la Bendita que tiene un toque amargo sensacional-, vinos y obviamente el infaltable singani. La Ahijada es amable y con cariño invita a los todos comensales los típicos cócteles de tumbo.

Cuando uno se sienta, no encuentra un menú en papel ni el código QR, los meseros,  que son pasantes – aprendices de chef, se acercan con una canasta de pan de Laja con unas modernas salas de llajwa y hallpawallpa, y recitan con maestría los platos de la alta cocina boliviana, que son parte del menú de temporada.

En esta ocasión el menú recitado consiste en  las e n t r a d a s a escoger chanka de pollo o relleno de yuca; como platos f u e r t e s puchero, wathía o queso humacha. El único  p o s t r e  es el denominado “Limón”. La atención es excepcional, los meseros están atentos en todo momento, manteniendo limpia la mesa después de cada tiempo.

Pan de Laja que puede acompañarse con llajwa o hallpawallpa

Algunos platillos de La Ahijada

La chanka consiste en una presa de pollo frito con gran profundidad de sabor a la cual, como parte del show, lentamente la mesera agrega el caldo de verduras y corona con cebollín, mientras explica tipo de cocción, ingredientes y técnicas.

Sabores integrados es una excelente opción vegetariana

Sabores integrados en un platillo, cuya presentación es magistral, se encuentran en la yuca rellena con hongos callampa y queso, decorados con textura de tomate y chips de yuca de colores y acompaña, en un pequeño jarro, una ensalada donde la vinagreta es incomparable. Todos los platos son de fierro forjado, la servilleta es un paño bastante grande, tipo secador.

La Whatía preparada al estilo de La Ahijada

Un plato originalmente deconstruido es la Whatía, que consiste en carne de cerdo y vaca con camote, papas cubiertas con textura de quinuas, roja y blanca crocantes. La cocción del cerdo es de doce horas, con ají amarillo y ahumado, textura de colágeno, polvo de hongos, polvo de ají rojo ahumado y vegetales frescos entre los que figuran brócoli deshidratado, tomate cherry y aceite de chía. La Mesera explica que se cocina en horno con una capa de tierra y los tubérculos son cocinados en la tierra con quinua crocante.

Queso Humacha perfumado con huacataya

Ejecutado con una presentación impecable llega el queso humacha que tiene como base una crema de papa, queso, habas ají amarillo, choclo asado y desgranado, zapallo asado, queso asado. El toque crujiente lo da la textura de papa con chía junto a la huacataya fresca y deshidratada, crocante, ají dulce y clorofila de huacataya.

El postre “Limón” es sofisticado, balanceado y combina en su presentación elegancia y tradición. Consiste en una crema de limón en armonía con merengue italiano flambeado, textura deshidratada de limón y limón fresco, polvo de hierba buena, y polvo de cítricos.

Postre Limón

Realmente aquí la innovación consiste en resaltar texturas y colores de los alimentos, este restaurant que combina modernidad, clase y tradición es una parada obligada en la ciudad de La Paz.

CALIFICACION

Calidad de la comida: * * * *

Calidad del servicio: * * * * *

Ambiente: * * * *

Bioseguridad: * * *  

Cuidado al medio ambiente: * * * * (no usan servilletas de papel)

Valor agregado: * * * * * Es un restaurant donde el ingrediente boliviano es el protagonista

¿Tiene opciones vegetarianas y veganas? Vegetarianas, sí; veganas, no.


De la misma autora:

Cafetería de Manq’a una experiencia sensorial completa

Desde Facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *