Institucionalidad, y la urgente necesidad de reformas en Bolivia durante el 2021

La iniciativa privada estará siempre con una cadena amarrada a una piedra mientras no exista institucionalidad en el país.

Llevamos casi un año y medio conviviendo con la pandemia. La pandemia ha sido un shock para la economía y ha tenido el efecto de “patada al tablero” en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana.

Después del baldazo inicial, el sector privado ha sabido cómo darle la vuelta a esta externalidad y las reformas que ha hecho en sus procesos son evidentes:

  • Restaurantes con páginas web para poder vender sus productos
  • Masificación del pago QR
  • Más empresas de Delivery
  • Radio Taxis con letreros de: “Este conductor está vacunado”
  • Clases virtuales y colegios ofreciendo capacitaciones en línea
  • Lanzamiento de productos online
  • Crecimiento exponencial de los podcasts, canales de youtube y contenido por parte de los llamados influencers
  • Plataformas virtuales de toda índole
  • Más personas bancarizadas

Y la lista podría continuar.

De alguna manera, la pandemia ha sido un bicho molesto que nos ha impulsado desde la iniciativa privada a buscar alternativas para sobrevivir nuestras ventas que casi siempre han estado apoyadas en la tecnología.

Institucionalidad, y la urgente necesidad de reformas en Bolivia.

Y es que así funciona una economía de mercado, las empresas deben proveer a los usuarios lo que estos necesitan, las empresas deben saber navegar en aguas cambiantes y cambiar el rumbo o modificar la velocidad cuando el entorno así lo exija.

Pero esa capacidad de cambio y transformación no se ha visto ni en una décima parte desde el sector público.

El sector público, con sus pies de plomo y cuerpo de  gigantesca babosa con caparazón no es capaz de virar el rumbo y apresurarse a mejorar.

Las instituciones son la cara de las políticas públicas, son la cara del Estado. Ellas son las encargadas de que las cosas funcionen, son ellas las que hacen al sistema eficiente o ineficiente.

Las instituciones afectan a la economía en la medida que son ellas las que proporcionan el ambiente necesario para el desarrollo y la prosperidad. A pesar de esto pareciera que los que están a cargo de ellas no se han enterado de lo fundamental de su labor.

En este periodo de pandemia me he encontrado con algunas dificultades:

  • No se puede hacer transferencias al Ministerio de Trabajo desde cuentas bancarias que no sean del Banco Unión
  • Para los aportes mensuales de la Caja Petrolera de Salud se debe presentar TODO físicamente en sus oficinas del centro de la ciudad.
  • Para las bajas y altas médicas de empleados que han tenido Covid o cualquier otra enfermedad se deben llevar TODOS los papeles físicamente a la Caja y a las AFPs.
  • Las oficinas de derechos reales estuvieron cerradas en varias oportunidades y por largos periodos de tiempo, aun si solo necesitabas un reporte rápido o un actualizado de folio real.
  • Todos te piden fotocopia de carnet, todo el rato, por si acaso.
  • En las notarías en vez de tener que firmar menos papeles, ahora se deben firmar más. Me llamó la atención una fotocopia de carnet donde me hicieron firmar al medio y abajo (dos firmas en una misma planta), además de tener que poner mi huella digital y dejar mi número de celular. Toda una obra de arte.
  • Los servicios de peaje siguen recibiendo billetes, monedas, entregando un talonario.
  • Debes hacer cola para tener recibir tu ficha para ser atendido por un médico.

Y cuántas más habrá.

Pareciera que al Estado no le importa ser eficiente, no le importa brindar una buena atención al cliente, no le interesa minimizar costos, no le importa innovar, mejorar ni  transformarse.

Ni hablar del sistema judicial que antes de la pandemia era horrorosamente lento, ahora  con la pandemia se ha convertido en una tortuga en cámara lenta.

Institucionalidad

Las instituciones económicas son las reglas que gobiernan las leyes, las políticas y regulan las relaciones entre agentes económicos en distintos mercados. Una institución no es la infraestructura física que vemos los ciudadanos, sino más bien la cultura, la manera de hacer las cosas, los valores y la ética con la que las personas encargadas de ciertas funciones hacen las cosas.

Las instituciones deberían proveer orden y mecanismos que incentiven a los principales agentes económicos de la sociedad, deberían influir en el nivel de inversión en infraestructura, en capital humano, en tecnología y en producción.

Se supone que a través de instituciones eficientes los costos de transacción en los mercados se minimizan, es decir, deben ser agentes que coadyuven y acompañen y no cuevas llenas de funcionarios que perjudiquen, ralenticen y hagan que todo sea más costoso. Y no hemos hablado siquiera de la corrupción que ya está institucionalizada en nuestro país.

Todas las instituciones que tienen que ver con:

  • Gestión de leyes,
  • Derechos de propiedad,
  • Regulaciones a la banca,
  • Calidad de productos y servicios,
  • Políticas que afectan el acceso a medios de producción y de consumo
  • Salud y educación
  • Transporte
  • Servicios básicos

Deberían ser altamente eficaces, altamente tecnológicas, altamente ágiles.

En fin, la iniciativa privada estará siempre con una cadena amarrada a una piedra mientras no exista institucionalidad, entendida como : “Un Estado con instituciones fuertes, con eficientes normativas, con leyes que se aplican de manera ágil, con la menor cantidad de distorsiones en sus regulaciones y resoluciones”

De la misma autora:

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