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sábado, julio 20, 2024
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La balsa de los “medusos”

El cuadro que me propuse, en esta oportunidad y con mi mirada personal me atrevo a  modificar “medusas” (Medusa es un nombre griego que significa “guardiana o protectora” y se decía en la mitología griega que era un monstruo ctónico femenino que “convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos…) por “medusos” para analizar, e interrogarme unas cuestiones junto a la analogía de lo que ocurre en la actualidad en países como Argentina o Bolivia.

Mi interés fue rescatar de  “La balsa de la Medusa”, obra pictórica realizada por el pintor Théodore Géricault entre 1818 y 1819 elaborada en  el contexto del movimiento del romanticismo francés y está ubicada en el Museo del Louvre en París, Francia. En esta obra quedan develados los modos de pensar de las personas, los valores, ideales, criterios, imágenes, dogmas prevalentes en cada familia, en cada institución, en cada sociedad. Lo que se instituye es aquello que ratifica los fundamentos, la historia de ese grupo social.

¡Cuánto cuesta que  una sociedad se haga cargo de lo que no quiere acordarse!

Los medusos

Cuenta la historia que el Medusa, fue un navío enviado por el gobierno francés a Senegal, que naufragó en julio de 1816. Después de abandonar el barco, los ciento cuarenta y nueve pasajeros se apiñaron en una balsa remolcada por los botes de los oficiales. Algo se rompió y la balsa quedó a la deriva. Sólo cincuenta pasajeros pudieron rescatar el bergantín Argus, tras haber padecido el tormento de la sed y el hambre bajo el sol ecuatoriano.

En un “sálvese quien pueda…” el capitán huyó y escapó con otros oficiales que lo acompañaban, estuvieron a salvo y llegaron a tierra firme, pues claro, escapaban con oro y muchas cosas de valor… Allí los sobrevivientes se sometieron entre otras cosas al canibalismo, a las inclemencias de la naturaleza, los náufragos no estaban protegidos por el capitán que había sido nombrado por razones políticas. Esto que pertenecía a lo in-mundo de los mundos actuales de esa monarquía, con la salvedad que sólo los que estaban protegidos eran los que estaban del lado del rey, para los demás la vida no valía nada.

Julián Barnes en “Una historia del mundo en diez capítulos y medio”, narra el revés de la trama, la terrible historia de este naufragio que no aparece explícitamente representada en la tela.

Luis XVIII a la escenificación pictórica que ejecutó Géricault sobre el naufragio de la Medusa, recuerda al Freud del Traumdeutung revelando una verdad non sancta reprimida, que subyace a la figuración manifiesta de los sueños; ambos, Barnes respecto de la producción de Géricault y Freud sobre el sueño de Irma, recuperan una verdad perdida, deformada por la imagen.

Los medusos están hoy a cargo del poder y hacen con el pueblo lo que les da la gana.
Los medusos están hoy a cargo del poder y hacen con el pueblo lo que les da la gana.

Los medusos que nombro en este presente escrito son los que hoy están a cargo del poder y la corrupción que todos nos anoticiamos y donde muchos no desean enterarse. Ese “como si”, donde naufraga como el barco, la sociedad. Esos medusos que hoy nos muestran la contracara de hacer con el pueblo lo que se le da la gana. Donde se efectúa una lectura de adoctrinamiento.

La evaluación citando a Spinoza es que la libertad humana es parcial, el porqué de la equivocidad y no del entendimiento. El poder como opio de los pueblos es considerado como algo benéfico. Donde cada cual, elige o lo hace su propia droga el placer que elimina el sufrimiento, que no es por el placer sino por el mal que cancela.

El adormecimiento de la capacidad de reflexionar, de pensar, de ir en búsqueda de placeres rápidos y no cuestionarse que no hay lectura sin sesgo, no hay lectura de los fenómenos que nos acontecen sin una orientación, y las medusas que habitan el planeta tienen 500 millones de años, estos organismos antiguos utilizan su tentáculo para atrapar su alimento, como los medusos que propongo sujetos donde en ellos no habita una verdad que se establezca como un dialogo de una palabra que se inscribe en el alma del oyente y él pueda preguntar a su voz y un interlocutor responda.

Para concluir, “No hay progreso lo que se gana de un lado se pierde del otro”, y como no sabemos lo que perdimos creemos que ganamos, decía Lacan y creo que es lo que les acontece a los medusos, que nombro.


Aportes: La balsa de la Medusa de Théodore Géricault. Rodolfo Moguillansky /Julian Barnes: «Una historia del mundo en diez capítulos y medio». Anagrama, Barcelona, 1989.

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Silvia Kargodorian, psicoanalista
Silvia Kargodorian

Silvia Kargodorian es Psicoanalista argentina. Miembro de la Escuela Psicoanálisis del Borda.

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